Aislate por una hora o dos sin interrupciones. Después de haberte relajado o haber meditado un poco, escribí en un papel lo que más te gustaría, lo que llevás en lo más hondo del corazón. No te censures. Soñá, volá alto.
Tus aspiraciones esenciales aparecerán al final:
Tomate el tiempo necesario para reencontrarte con esa parte de vos, en contacto con tu yo más auténtico.
Dejá pasar unos cuantos días y luego retomá los elementos de tu lista, para dividirlos en dos categorías:
Tomá la lista de objetivos esenciales y clasificalos en orden de prioridad preguntándote para cada uno:
Hacé lo mismo con la lista de objetivos secundarios.
Tomá otra vez la lista y mirá los verbos de acción que contienen, así como todas las frases que llevan el verbo "hacer" o el verbo "tener". Después reescribí esas mismas frases y sustituí los verbos por SER.
Copiá la lista en una ficha y guardala en tu agenda o una carpeta. Mirá la ficha regularmente e imprégnate de ella; contiene la línea directriz de tu vida.
Ejercicios extraídos de Psicogenealogia en torno al dinero y al éxito — Marie-Noelle Maston Lerat, Ed. Obelisco.